miércoles, 17 de abril de 2013

María Clara González de Urbina

María Clara González de Urbina en la programación de Poesía Sin Fronteras 



María Clara González de Urbina


Libros publicados: Eternidad Visible, Editorial colección Los Conjurados, editorial Común Presencia,  abril 2008; El Lento Trabajo del Olvido/The gentle Labour of Oblivion primera edición Apidama Editores  Bogotá 2002.  Segunda publicación Ediciones Cuarto Propio Bogotá 2003; Pasajeros del Viento/Passangers of the Wind, Trilce Editores Bogotá, 1996; Corte en el Tiempo/Break on Time, Centro Educativo Cultural Inc. Bogotá, 1993; Pulso Interno. Contracartel Editores, 1990.   Mención de honor, Categoría de Poetas Reconocidos. Concurso de Poesía Oxford Center & Unión Nacional de Escritores, Bogotá 1997.
Incluida en: En la exposición itinerante “Colombia-Francia Poesía de dos Continentes, Bogotá/Paris 1991; Antología “Diosas de Bronce” recopilación hecha por Teresa Rozo Moorhouse, Editorial Latidos, California, EUA, 1995; “Vasos Comunicantes” Alianza Colombo Francesa, 1996; Las antologías del octavo y noveno   Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las Nubes  publicado por el  Centro de Estudios de la Cultura Mixteca, México D.F., 2001 y 2002; Trilogía Poética de Mujeres en Hispanoamérica (Picaras, Místicas y Rebeldes) publicado por Ediciones la Cuadrilla de La Langosta en noviembre de 2004, México D.F.  Antología del XII Encuentro Internacional de Poetas en Zamora, México 2008.  Invitada a la cátedra de Literatura del Macalester  College en St. Paul Minesotta octubre 2003, para presentar su obra poética. Participante en el segundo Encuentro Mundial de poetas en Paris, Octubre 2008.
Integrante de la Junta directiva de Poesía Sin Fronteras.  


Danza en la Memoria

Al mar se llega
igual como se nace
como se arriba al lugar de la partida
desnudo
despojado
solo.
Como a un nuevo bautismo
bajo el cielo.

Al mar se llega
después de caminar
descalzo por la vida.

¿Cómo llegué a esta playa de los vientos oscuros?
¿Si me pierdo de mí…
                                                                  a donde iré?
El mar le repite que es tiempo,
pero una breve mirada al horizonte,
reitera la certeza
de ser algo más
       que la trasciende.

Distante batir de alas.
Al borde del abismo
hay un deseo anterior al olvido.

Ella elige recordar.
¿Será entonces  el vuelo, un lugar de pasaje?


Atardece en el mar, 
del amarillo irrumpe la insólita esperanza
vértigo irremediable de la vida.

Un mar que aún no colma el asombro
la desborda.

Con el aire inmóvil
su alma se ilumina,
vislumbra la promesa
de unirse a  las bandadas
cuando madure el viento

A pesar de las plumas y el corazón obscuro
es posible contener la Alegría
―  esa antigua memoria de claves imprecisas ―

No hay lugar en ella
que no habite el presente
y esa inconmensurable paz
a cada instante.
y ella es viento y arena
y ella es ola y espuma,
y es la línea  azul del horizonte,
y es esa otra blanca, que lo cruza.

Volar sería tan fácil
bastaría  tan solo con acunar el aire
con rozar una nube violeta en el ocaso.


Sedienta de trópico y de soles
migraría
cuando el invierno se aproxime.

Busca señales
y en la quietud
aguarda.

En portal de brisas suspendidas
extiende las alas
y el azul solitario
la remonta
hasta el  instante
de la gota de agua
 que se funde en aire,
que se funde en verde,
y se confunde en tierra.

En la bruma,
como un acento que danza en la memoria,
la mansa certidumbre de la espera…

Pero, ahora  la espera es diferente,
                                   se sabe hija de Ulises
                                   ya muy  próxima a Ítaca

Únicamente aguarda
la invocación interna
la profunda
la gris….

Del libro  Eternidad visible, Bogotá, 2008

Presentación de la antología MIENTRAS EL TIEMPO SEA NUESTRO




Presentación de la Antología
MIENTRAS EL TIEMPO SEA NUESTRO

Una selección de selecciones que sella la amistad de estos cinco poetas. 

Intervienen

Andrés Berger-Kiss (Hungría –USA),  Lilia Gutiérrez Riveros (Colombia), Nelson Romero Guzmán (Colombia), Hernán Vargascarreño  (Colombia), Winston Morales Chavarro (Colombia). Marcela Cingolani (Argentina), Julio César Benavides (Colombia).

Presentación a cargo del Maestro: JOSÉ LUIS DÍAZ-GRANADOS

Día: domingo 21 de Abril de 2013
Auditorio: José María Vargas Vila
Hora: 1:00 a 2:30 p.m.
Recinto de Corferias
Bogotá, D.C.


Todo en mi hogar en Colombia tenía el sabor de Hungría

                   Andrés Berger-Kiss, norteamericano de origen húngaro

Mantillas de seda y cubiertas de lana
bordados con hilos de oro y de plata.

Un cuadro pintado por un joven de Buda
mostrando un caballo halando la blanca carroza
con un castillo a lo lejos y un árbol de frutas
rodeado de niñas sonrientes bailando en hileras.

Mis padres contaban las viejas historias de Hungría:
ella narrando la vida y la muerte de reyes magiares
y él relatando aventuras de insignes actores en gira.

Tomábamos agua de un jarro de cobre
vendido en Pécs por una lozana gitana
y había un puñado de tierra traído de Brasov
en una maceta donde crecía una rosa.

Teníamos un estante lleno de discos de tiempos lejanos
y era día de fiesta cuando un csárdás se unía al bolero
del vecindario pobre donde la gente cantaba.

Mi abuela Szentgyörgyi había tejido en el albor de su vida
dos filigranas floridas –sobrevivientes radiantes
de los estragos del tiempo- que adornaron
el sitio más visto en toda mi casa.

Y había también una flor apretada en un libro muy viejo
que ya a nadie importaba y un poema enmarcado
que terminaba diciendo con pena “Nem! Nem! Soha!
                                               -No no nunca[1]

Del libro, Mis tres patrias, Ed. Betania, Madrid, 2004




[1] Gritado en toda Hungría después de la Primera Guerra Mundial, cuando el Tratado de Trianón desplazó el viejo territorio, cediendo dos terceras partes de la nación a sus cinco vecinos.



                                             Andrés Berger-Kiss

 Andrés Berger-Kiss, Hernán Vargascarreño, Nelson Romero Guzmán y Pedro Manuel Rincón
Lilia Gutiérrez Riveros

Winston Morales Chavarro







Feria Internacional del Libro de Bogotá, 2013
Poesía Sin Fronteras  en convenido de cooperación con
El Grupo Editorial Universo

Primer Recital Poesía sin fronteras
Día: Domingo 21 de abril de 2013
Auditorio: Porfirio Barba Jacob
Hora: 11:30 a.m. - 1:00 p.m.
Recinto de Corferias en Bogotá, Colombia






Intervienen
Dora Castellanos (Colombia) Patricia Lanzalaco - Francesca Senesi (Italia) Georgia Kaltsidou (Grecia), María Clara González (Colombia) Alonso Gutiérrez Rivero (Colombia) Fernando Urbina Rangel (Colombia) Pedro Manuel Rincón (Colombia), Hugo Cortés (Colombia)

Moderación: Lilia Gutiérrez Riveros

Será muy grato contar con su valiosa asistencia.

Compartimos este poema de Dora Castellanos

ARROZ

Arroz. En Taiwán
vi que el agua mece tu cuna.
Brotas verde en todos los pantanos,
y  en los campos.
Semilla poderosa y millonaria.
Por ti el hambre no existe.
Alimentas a todos los mortales.
El hombre espera cada día
la granazón de próvida espiga,
la abundancia de tus gavillas.
Te vuelves sopa, manjar, pan infinito.
Te haces redondo
en pastelillos exquisitos.
Te dejas envolver en hojitas de loto.
En las delgadas páginas de tu papel
está escrita una historia milenaria.
No solo eres
Condumio alimenticio,
sino licor perfecto
para la embriaguez.
Geishas y mandarinas,
Bailarinas y emperatrices,
Emblanquecieron
Y embellecieron su rostro,
Con el fino polvillo de tus granos.
Inagotable y rico gránulo afortunado,
la humanidad famélica
te bendice y te ama.
Arroz salvaje. Banquete
para una invasión de langostas.
Arroz púrpura. Nacido
para el paladar de los altos
jerarcas católicos. Para el deleite
de abolidos monarcas.
No os pude encontrar en Taiwán


© Dora Castellanos, del libro “Aroma de ciruelos”




lunes, 1 de abril de 2013

poesiasinfronterass@gmail.com

 Andrés Berger-Kiss


Nacido en Hungría. Realizó sus primeros estudios en Colombia, luego se nacionalizó  en  Estados Unidos. Allí obtuvo títulos en Sociología y  Psicología (Houghton College New York); Master y Ph. D. En Psicología Clínica (Indiana University – Bloomington, Indiana.   Berger-Kiss, con más de 30 publicaciones en su especialidad, ha publicado numerosas obras de ensayo, cuento, poesía, novela y guiones cinematográficos. Incluido en un gran número de antologías de cuento y poesía en español, inglés, húngaro y hebreo.
Novelas: Hijos de la madrugada, Ecoe Ediciones, Bogotá; Donalejo y sus 186 hijos, Ecoe Ediciones, Bogotá, 2006; Memorias de un evangelista revivificado. Cuentos: El cazador de tesoros, La llorona, La noche cuando me encontré con Lincoln, la niña de los 20 nombres, Denadie, Mis dos amores II, Los dos bobos de Santa Bárbara, la graduación de Salomón, Cartas a mi amante, El hombre del triciclo, Los mendigos, El encuentro.

Poesía: Voces de la Tierra/ Voices fron the Earth, Ecoe Ediciones, Bogotá, 1995; Un puñado de polvo; Mis tres patrias, Editorial Betania, Madrid, 2004.

 Todo en mi hogar en Colombia tenía el sabor de Hungría


Mantillas de seda y cubiertas de lana
bordados con hilos de oro y de plata.

Un cuadro pintado por un joven de Buda
mostrando un caballo halando la blanca carroza
con un castillo a lo lejos y un árbol de frutas
rodeado de niñas sonrientes bailando en hileras.

Mis padres contaban las viejas historias de Hungría:
ella narrando la vida y la muerte de reyes magiares
y él relatando aventuras de insignes actores en gira.

Tomábamos agua de un jarro de cobre
vendido en Pécs por una lozana gitana
y había un puñado de tierra traído de Brasov
en una maceta donde crecía una rosa.

Teníamos un estante lleno de discos de tiempos lejanos
y era día de fiesta cuando un csárdás se unía al bolero
del vecindario pobre donde la gente cantaba.

Mi abuela Szentgyörgyi había tejido en el albor de su vida
dos filigranas floridas –sobrevivientes radiantes
de los estragos del tiempo- que adornaron
el sitio más visto en toda mi casa.

Y había también una flor apretada en un libro muy viejo
que ya a nadie importaba y un poema enmarcado
que terminaba diciendo con pena “Nem! Nem! Soha!
                                               -No no nunca[1]

Del libro, Mis tres patrias, Ed. Betania, Madrid, 2004




[1] Gritado en toda Hungría después de la Primera Guerra Mundial, cuando el Tratado de Trianón desplazó el viejo territorio, cediendo dos terceras partes de la nación a sus cinco vecinos.


sábado, 19 de enero de 2013





Diosa del Orbe


Sustrato y contenido
Portal para los sueños
principio que acoge la semilla.

Derrotero de senderos
arraigo de niveles quebradizos
de tu vientre surge
la multiplicación de razas y de especies.

Ciclo a ciclo te renuevas
en ámbitos de perfección
y transformas la espada
de sol en regocijo.

Sustento de cerros y montes
de tu corazón emerge
el filo de las cordilleras.

Perfeccionas acantilados
y muestras al mundo
tu miscelánea de madreselvas.

Vientre para la raíz
camino de los escarabajos
firmeza de la roca y la colina
en tu regazo hallan protección
los mansos y las fieras.


Extiendes la algarabía del verano
y concentras la renovación
en el letargo del invierno.

Asciendes
la acrobacia del valle
que se levanta mesurado hasta la cima.

Estribo de peñascos y planicies
una tarde tu respuesta
interrumpe el futuro de los bosques,
rompes cráteres y asumes borrascas
en las vísceras del mundo.

Tierra – Madre
vientre de la vida  - Diosa del Orbe
de ti nazco, a ti me entrego renovada.

Lilia Gutiérrez Riveros, Macaravita, Santader -Colombia. 




La niña Elvira

Lilia Gutiérrez Riveros


La Niña Elvira, en realidad era una señorita muy elegante, pertenecía a una de las familias más distinguidas de Málaga. Las malas lenguas decían que sufría una enfermedad que se mantenía en secreto. Eso ocurrió en la década de los sesentas.

Durante los años de estudio en el colegio del Rosario, ubicado a dos cuadras de la catedral, ella siempre sobresalió por su gran rendimiento académico y su sentido de la abnegación que siempre inculcaron las monjas en las clases de religión.

Unos cuantos jóvenes del Custodio García Rovira y del colegio Industrial se peleaban por ser el novio de Elvirita, pero ella no parecía poner atención a ninguno de ellos por más apuestos que fueran. Además, la familia siempre tenía en cuenta si esos muchachos pertenecían o no al único Club del pueblo.

En abril de 1967, llegó un viajero al colegio del Rosario a dictar conferencias sobre filosofía y la importancia de despertar en las niñas el sentido del análisis y motivar la lectura entre las estudiantes de los cursos superiores.  Las monjas valoraron la metodología moderna del filósofo que llegaba a Málaga.  Ese hombre le causó una impresión muy especial a Elvira, que siempre estaba rodeada de sus tres amigas. Las niñas estaban pendientes del conferencista, tan atentas para llevarle un vaso con agua, un lápiz, una tiza, todo cuanto al conferencista se le ocurría. En los siguientes días empezó  a hablar de teatro, de la necesidad de desarrollar el talento en las niñas. Dictó varias clases magistrales y en los descansos siempre buscaba a Elvira para entablar conversación.

Eduardo De La Concha era su nombre y según las referencias, era un filósofo venido de la misma ciudad de Málaga, España, que quería conocer la capital de la provincia de García Rovira por la curiosidad que le causaba que llevara el mismo nombre de su ciudad de origen.

Desde que vio Elvira quedó flechado por su elegancia, su porte de niña distinguida,  su rostro pálido donde sobresalía la mirada del tono de los sauces, el cabello castaño ondulado cayendo sobre la espalda y su cuerpo, como escultura de los 17 años.

Las estudiantes del colegio sabían quién tenía novio o si alguien enviaba algún mensaje a alguna de las niñas. En realidad, casi todos los papeles de noviazgo pasaban por las distintas miradas de las niñas de cada curso. Por lo general, la última en leer el mensaje siempre era la protagonista. Se conocía cuando un muchacho enviaba un poema, como si él mismo lo hubiera escrito, para la niña de sus sueños, también pasaban acrósticos por las diversas manos y lecturas. Elvira seguía en su reserva. En todo Málaga hasta el momento en que llegó Eduardo De La Concha con su habladito golpeado de español, no se sabía que ella hubiera puesto atención a ninguna frase cariñosa, a ninguno de los piropos  de los muchachos que frecuentaban el parque principal, ni nada por el estilo.

Eduardo De La Concha se puso en la tarea de conquistarla. Todo el pueblo hablaba de la posible boda de Elvira con el español. No era para menos, Elvira era hija única y en aquellos tiempos las familias más pequeñas eran de 6 hijos. Pero Elvira era especial, hermosa y pertenecía a las familias más adineradas de la provincia.  Después de tres meses de noviazgo, se empezó a especular que la boda se realizaría una vez Elvira terminara su bachillerato, que se graduara con honores en el colegio del Rosario.

Se rumoraba acerca de la posible fecha, del vestido que se le había encargado a la mejor casa de novias de Bucaramanga, de los invitados, del Club, el único club del pueblo, el Club de Leones, del ajuar de la novia, de las flores que adornarían la Catedral, de los invitados, invitados que desde luego, eran muy exclusivos porque según los comentarios, la familia de Eduardo De La Concha llegaría desde la misma España para asistir al acontecimiento más importante de Málaga en mucho tiempo.

Los padres de Elvira a mediados de octubre ofrecieron una recepción en el Club de Leones con asistencia de autoridades eclesiásticas, civilices y algunos militares con las familias más adineradas del pueblo, para anunciar el acontecimiento. Además invitaron a la Madre superiora Rectora del colegio del Rosario y a sor Carlina, directora de curso de 6º Bachillerato. A partir de ese momento, los muchachos que pretendieron a Elvira quedaron en la sombra.
Durante los siguientes días se habló de los trajes que utilizarían los invitados, especialmente las señoras y las tres amigas de Elvira, compañeras de colegio. En Diciembre de 1968 sería la boda.

A finales de octubre el señor De La Concha dijo que tenía que ir a España a buscar los papeles necesarios para la boda, que sería oficiada por Monseñor Castellanos en misa concelebrada con 12 sacerdotes.

Por esa época apareció en Málaga un vendedor ambulante que iba de casa en casa vendiendo vestidos traídos de Bogotá y que a lo mejor habían llegado a Bogotá de otro país. Se hospedada en una pensión cercana al  parque principal. También le ofreció ropa a  Elvira y a su familia. Ofrecía vestidos muy llamativos, de última moda.

Se cuenta que Eduardo De La Concha le pidió prestada una cantidad considerable de dinero a don Pablo Herrán, padre de Elvirita,  para el viaje a España. Según el señor De La Concha pagaría con intereses la deuda. Los comentarios decían, que el señor De La Concha debía viajar a España, con el fin de traer de ese país, su traje para la boda porque él no mandaría hacer ningún traje a ningún sastre de pueblo  y que regresaría con los integrantes de la familia que lo acompañarían en tan importante acontecimiento. Además, agregó que estaba ansioso por volver muy pronto al lado de su futura esposa, que no demoraría más de 15 días.  Lo cierto es que Eduardo De La Concha se fue el 24 de octubre y como si el cielo se lo hubiera llevado en el avión que partió de Bogotá, porque hasta allá, al mismo aeropuerto Eldorado de la capital lo acompañó el padre de Elvira. No volvió, ni se volvió a tener noticia chica ni grande. Elvira quedó desolada. Los pretendientes se habían retirado por completo. Pasó el mes de noviembre y nada se sabía. Elvira se graduó, recibió la medalla a la excelencia, sin fiesta ni nada por el estilo. Se encerró y no volvió a salir de su casa.

Las empleadas de la familia Herrán, cuando salían a la tienda, decían que se veía muy pálida y que comía muy poco. Lo cierto es que el 5 de diciembre la noticia intempestiva conmovió al pueblo. La hija única de don Pablo Herrán y la señora Cristina Caicedo, había muerto. El pueblo conmovido. Al velorio asistió todo el mundo.

La amortajaron con uno de los vestidos más lindos que le habían comprado los padres como regalo de bodas. Le pusieron sus mejores joyas. Se veía en el ataúd como un ángel, con sus manos puestas, donde sobresalía el anillo de diamantes con los aretes que le hacían juego, que don Pablo le había regalado con motivo de los 15 años. También le pusieron una cadena con dije de diamante.  Don Pablo y la señora estaban inconsolables. A la ceremonia encabezada por Monseñor Castellanos,  fue todo el pueblo, incluyendo gente de las veredas, nadie necesitó invitación, incluso el vendedor de ropa proveniente al fin, no se sabía de dónde, porque a veces decía que venía de Bucaramanga y otras que de Bogotá, estuvo muy pendiente y muy cerca del ataúd, parecía muy compungido el vendedor, que hacía un mes había llegado al pueblo y que siempre dijo que regresaría a Bucaramanga y luego a Bogotá porque su trabajo estaba en todas partes.

En el cementerio hubo discursos de las personas más allegadas a la familia y unas palabras muy sentidas de Monseñor Castellanos que tanto apreciaba a los Herrán. El vendedor no se despegó en ningún instante del ataúd, se veía muy afectado,  permaneció  pegado a los padres de Elvira.

A la siguiente noche hubo un escándalo en el pueblo. Se dijo que por las calles corría un espectro que se había levantado para asustar a la gente, especialmente a los hombres que frecuentaban la zona de tolerancia, que está muy cerca del cementerio.

Lo cierto es que el vendedor se dio a la tarea de llegar al camposanto a altas horas de la noche, cuando el sepulturero había regresado a casa,  cuando el pueblo dormía, en la etapa  de descanso, en ese lapso en que la luna parecía dejar de vigilar. Se las ingenió para abrir la cripta, que tenía los ladrillos pegados pero con la mezcla de cemento fresca, allí donde Elvira empezaba a descansar en paz. De manera muy hábil y con su mayor esfuerzo sacó el ataúd. Aunque sudaba copiosamente debía darse prisa, de manera que abrió el féretro y empezó a quitarle las joyas. Como la mano estaba muy rígida, con la navaja de bolsillo empezó a cortar el dedo anular de la mano derecha donde resplandecía incluso en la penumbra el anillo de diamantes. El susto fue muy grande cuando, Elvira lanzó el primer grito. Luego, se sentó en el ataúd, trató de agarrar de la mano al vendedor, pero él se soltó de inmediato.  Ella se despojó de la manta que le habían puesto en la cabeza y empezó a correr al vendedor de trajes; él corría como alma perdida, ella, le pedía que la esperara. Fue terrible, ella estaba descalza y corría detrás pidiéndole ayuda. Ante semejantes gritos, algunos dicen haber visto al ánima sola corriendo con su mortaja por las calles, la gente se encerró en sus casas. Los hombres que aún permanecían en la zona de tolerancia, al día siguiente, se encargaron de crear toda clase de cuentos de espantos y que llegaban asustados a sus hogares.

Elvira, maltratada sin el dedo anular, con el dolor y desangrándose, corrió por más de 15 calles. Dice la gente, que se escuchaban gritos y gemidos del más allá. Elvira llegó a su casa ubicada en la esquina oriental en el Parque principal, muy cerca de la catedral. Su padre no quería abrirle porque consideraba que era un espectro, hasta que una de las empleadas se atrevió a salir con una vela bendita encendida y con el rosario en la mano rezando, vio cuando entró  Elvira, casi desmayada por la pérdida de sangre de su dedo anular derecho y los pies maltratados. Entre alegría y confusión, don Pablo y su esposa temblando ante la sorpresa de saberla viva, la  llevaron al hospital, donde fue atendida. Muy a las dos de la mañana fue un muchacho enviado por el padre de Elvira a llamar al doctor Morales para que fuera de inmediato al hospital.

Días después la tarea ardua fue para el padre de Elvira que debía encontrar al vendedor de ropa que le robó el anillo a su hija. El vendedor que abrió la fosa en busca del anillo no se quería dejar ver de Elvira porque lo enviaría a la cárcel. Fue una misión titánica, Elvira sólo quería conocer al hombre que le salvó la vida.


Lilia Gutiérrez Riveros, Macaravita, Santander, Colombia. Poeta, ensayista, narradora, investigadora y autora de libros científicos. 



sábado, 20 de octubre de 2012

I COLOQUIO INTERDISCIPLINARIO: EL MITO Y LOS MITOS


I Coloquio Interdisciplinario: EL MITO Y LOS MITOS


Debido a la confusión que reina en torno al significado del Mito,  su alcance e influencia en todas las culturas, un grupo de profesionales de diversas disciplinas, se ha propuesto analizar la problemática del Mito, su presencia en la vida cotidiana y en las manifestaciones artísticas, que son expresiones, en forma y lenguaje diferentes, de los antiguos mitos, siempre presentes.

A partir de distintas reflexiones, consideramos de gran importancia generar un espacio para la discusión en torno al Mito, los diferentes mitos de Grecia y Colombia, con el fin de contribuir a la reflexión en torno a los valores que estructuran la vida individual y  social contemporánea, para proponer formas de relacionarnos más justas, generosas y pacíficas, en la búsqueda de armonía entre la naturaleza y la sociedad.

Claustro de San Agustín, Car. 8 No. 7-21-Bogotá,  D.C, 2012
Jueves  2 y viernes 3 de noviembre  9:00  a.m.  – 16:30 p.m.
Sábado 3 de noviembre 14:00 p.m. – 18:00 p.m.    
Entrada Libre
Invitan
El Centro Cultural Helénico Υπατία-Ηipatía
La Fundación Iite
La dirección del doctorado en Ciencias Sociales y Humanas de la U. Javeriana
El grupo Región y Territorio IEPRI  de la U. Nacional
COOPERACIÓN “PRUDENCIA DE HERMANDAD PARA TEJER EL MANDATO DE LOS ABUELOS”
Fundación Poesía Sin Fronteras
La Academia Olímpica de Colombia
El Claustro San Agustín - U. Nacional

Teléfono de contacto: Georgia Kaltsidou: 317 816 35 35
Lilia Gutiérrez Riveros: 300 2 90 51 37